Tonatiuh, es un niño Azteca que sale de Texcoco con
la misión de cazar y con la advertencia de no poder regresar
sin una presa; pero a él no le gusta cazar animales.
En su camino se encuentra con una hormiga con un tesoro a cuestas
“el grano de elote” que se robó del volcán
de Chicomecoatl, “la Diosa del Maíz”. Tonatiuh,
al ver cansada y sedienta a la hormiga le da unas gotitas de
agua y ella en agradecimiento le informa donde puede encontrar
el elote; pero llega Chicomecoatl y atrapa a la hormiga y antes
de que acabe con ella, Tonatiuh la amenaza con su flecha, así
se salva la hormiga y se va. Tonatiuh arrepentido se disculpa
con Chicomecoatl, quien a su vez le agradece que le haya perdonado
la vida y lo lleva al volcán para darle la espiga de
Maíz. “el nuevo alimento de los hombres”.
De esta manera ofrece una alternativa a Tonatiuh: “ sembrar,
no matar y regresar con alimento”. Chicomecoatl establece
un vínculo de cariño con Tonatiuh y antes de despedirse
le dice un poema de Netzahualcóyotl que lo hace soñar,
en ese sueño encuentra la cueva del Ocelotl, nahual-jaguar
y Tezcatlipoca, quien con mentiras como: ¡Yo puedo matar
al sol! Trata de inducir a Tonatiuh a la guerra y al sacrificio;
pero descubre su engaño y elige morir antes de aceptar
esta condición, cuando Tezcatlipoca esta a punto de matar
a Tonatiuh, entra Quetzalcóatl quien le ofrece combatir
a cambio de que deje a salvo a Tonatiuh. En el combate pierde
el nahual-jaguar y queda herido Quetzalcóatl. El ruido
del combate despierta a Tochtli (el conejo) que agradece a Quetzalcóatl
haberlos librado del nahual-jaguar y se ofrece como alimento
para Quetzalcóatl, él lo premia con subirlo a
Meztli (la luna) y grabar su retrato en ella. Finalmente Quetzalcóatl
encuentra a Tonatiuh y le enseña como sembrar el maíz,
como extraer el agua miel del maguey para hacer la bebida de
los Dioses “el pulque” y la obra concluye en una
invocación del Dios Tláloc en la que participan
los niños-espectadores con varios instrumentos del México
antiguo. Tonatiuh puede regresar a Texcoco con los regalos del
Maíz, el Pulque, la Música y la Danza